jueves, 15 de septiembre de 2016

Restaurante Lalo: vamos a COMER

El chef Eduardo García marca tendencia en la Ciudad de México, desde su restaurante insgnia Máximo Bistrot y con sus otros proyectos Lalo y Havre 77. Últimamente hemos comido varias veces en Lalo y ha sido un gusto el reencuentro con el hermano pequeño de Maximo Bistrot.

En Lalo se puede disfrutar de un ambiente distendido, con pinturas coloridas en las paredes, una larga mesa a lo largo de la cual acomodarse y compartir bocados con los amigos. El público al que se dirige este local es muy diferente al de Máximo. No solo los precios, que también, si no el ambiente del local segmenta claramente el público al que va dirigdo, más joven, más moderno y más casual. 


La carta de Lalo es corta,sin embargo esta llena de apetitosas opciones, platos que nos recuerdan a la cocina mediterranea en algunas ocasiones y en otras nos muestran pinceladas más mexicanas. Los platos no defraudan y siguen la linea del Chef de cocinar sabroso y cuando digo sabroso hablo de sabores que sobreabundan el paladar. Un lugar donde se va a COMER (con mayúsculas), es decir, a disfrutar con cada bocado.

A pesar de ser muy conocido por su desayunos yo prefiero acercarme a almorzar. Hemos probado varias opciones del menú y todas son dignas de repetir. Lo único que no nos gusta es el ruido que se forma por la música y las conversaciones combinada con la acústica del local.

Arroz con hongos (220 mxn) imperdible aprovechando la época de lluvias. Mi plato favorito.


Buen ceviche de róbalo (150 MXN). Bien balanceado, evitando que la acidez se apodere del plato. Vistoso visualmente gracias a la variedad de colores.



Betabeñes rostizados con comino y yogur. Un aperitivo diferente y refrescante (120 MXN)



Tagliatelle negro (pasta casera) con una salsa de jitomate cherry y albahaca (160 MXN)



Albondigas de res impecables, carne jugosa, salsa increíblemente jugosa y el pure de gran sabor y delicada textura. Me maravilla la delicadeza del emplatado, el puré parece nieve recién caída.




jueves, 1 de septiembre de 2016

Oaxaca: una joya gastronómica y cultural

Como si de la cita con la chica más guapa del instituto se tratara, estuve toda la semana nervioso esperando el gran acontecimiento: mi viaje a Oaxaca. Algo me decía que iba a una de las elegidas, esas ciudades que te encantan y puedes convertir en un destino recurrente.

Así fue, desde el primer paseo Oaxaca me maravillan sus coloridas casas, sus agradables calles, los amplios patios que se abren a la curiosidad del paseante y como no, su increíble gastronomía.


Joven istmeña
Trajes típicos del Itsmo de Tehuantepec

Un parque de atracciones gastronómico

Oaxaca es un auténtico parque de atracciones gastronómico. Planificando nuestra ruta sobre el mapa del centro me sentí como aquel niño de 15 años que fue por primera vez a EuroDisney: "hoy desayunamos chocolate, comemos tlayudas en el mercado, por la tarde cata de mezcal y cenamos en Casa Pitiona." Al caminar por las calles las cabezas se voltean constantemente en busca de nuevos olores y sabores, comiendo sin hambre por miedo a perder una oportunidad de descubrir algo nuevo.


Oaxaca de Juarez cuenta con unos 255.000 habitantes y en el centro histórico de la ciudad se concentran interesantes opciones culturales y gastronómicas. Mi consejo es pasear tranquilamente por sus calles, adentrarse en los patios, explorar los mercados, disfrutar de los aromas, hablar con las doñas de los puestitos, comprar chapulines, chocolate, café...


Tlayudas oaxaqueña, un desayuno nutritivo

Imprescindibles de Oaxaca

Un día en Oaxaca debe comenzar con un buen chocolate oaxaqueño y un pan dulce con el que tomar energías, para los amantes de los desayunos más contundentes tenemos la opción de unas tlayudas. Todo esto se puede disfrutar en los puestos situados alrededor del mercado Benito Juarez.

Una vez tenemos nuestro estomago contento un paseo entre los puestos nos hará descubrir las maravillas de Oaxaca, sus quesos, café, chocolate y naturalmente los chapulines. Hay que probar y comprar, si no llevas chapulines nadie creerá que estuviste en Oaxaca.


Puesto de chapulines

Continuando nuestro paseo hacia el norte, podemos visitar la exposición de alebrijes de Jacobo y Maria Angeles, auténticas obras de arte. Tras ello llegaremos hasta el Templo de Santo Domingo tras contemplar su arquitectura podremos empezar a pensar en dónde comer. Dos de las grandes casas se encuentran a corta distancia de aquí Casa Oaxaca comandada por el Chef Alejandro Ruiz, donde podemos encontrar los platos más clásicos de la cultura Oaxaqueña y por otro lado el Restaurante Pitiona, donde el Chef Jose Manuel Baño ofrece una versión moderna de los platillos Oaxaqueños sin perder por el camino ni una pizca de sabor y autenticidad.


Taco de lechón en el Restaurante Pitiona
Para la cena y para colmar nuestro apetito eterno de tlayudas una gran opción es Sabina Sabe, un restaurante agradable en una casona donde también haréis bien en pedir un mole amarillo acompañado de cervezas artesanales.

Más allá de la ciudad hay que visitar Hierve el Agua con sus increíbles vistas y piscinas naturales. El árbol del Tule (más de 2000 años de árbol) y las ruinas de Montalbán que muestran los restos del asentamiento que dio origen a la ciudad actual.


Complejo arqueológico de Montealban
Y el mezcal...

El mezcal es mucho más que una destilado, se trata de una bebida espiritual, una manifestación cultural. Los maestros mezcaleros son personas distinguidas en la sociedad oaxaqueña, encargados de elaborar una bebida que se tomaba en las grandes celebraciones. Sin duda, una visita a Oaxaca es una celebración y nosotros seguimos la tradición.


Maravilloso mezcal
Una parada obligatoria en Oaxaca es la Mezcaloteca, se trata de una Asociación Civil cuyo objetivo es la difusión de la cultura del mezcal, traducción: un discreto bar con una preciosa barra de madera donde sirven mezcal artesanal mientras degustas diferentes tipos de esta maravillosa bebida te explican su origen, elaboración y diferentes variedades. La oportunidad de probar un producción de mezcal de 100 litros nos hace darnos cuenta de lo especial y único de esta bebida que "nos libera de una sed infinita de eternidad" como dijo el escritor oaxaqueño Manuel Matus

Si buscas un sitio cool, olvidate de New York, en Oaxaca también hay speakeasys, subiendo por la calle Tinoco y Palacios una discreta puerta te llevará a la maravillosa barra de la mezcalería Piedra Lumbre. Sin duda el sitio con más hype de la noche Oaxaqueña donde tomar unos ricos mezcales y disfrutar de buena música.


Despliegue de mezcales en Piedra Lumbre
Como veis, Oaxaca es un paraíso para los amantes de la gastronomía, no lo pienses más: saca tu billete a la ciudad de las tlayudas y ¡¡provechito!!

miércoles, 24 de agosto de 2016

Atún en Barbate: producto, producto y producto

Tanto tiempo leyendo acerca del atún de almadraba, soportanto fotos, videos y crónicas en la distancia habían hecho nacer dentro de mí una gastro obsesión con la que debía acabar cuanto antes, sin darle tiempo a apoderarse, aun más, de mí. Aterricé en Malaga el 1 de julio y a las pocas horas ya estaba comiendo sardinas en Marbella mientras tramábamos en comandita el plan del día siguiente. ¿Dónde encontraríamos el mejor atún?

No buscábamos restaurantes de alto nivel donde se come un buen producto pero la cuenta alcanza nivel astronómicos, todavía más en Marbella. Así que comenzamos a explorar diversas opciones hasta que en Barbate dimos con un local cuyo nombre resultaba prometedor Peña El Atún.

Tras dejar atrás la atestada Tarifa con su extridencia veraniega seguimos hasta Zahara de los Atunes y no nos detuvimos hasta llegar a Barbate y encontrar la Peña El Atún lo que ya habíamos dibujado en nuestras cabeza como un local donde de beber pediríamos atún, al más puro estilo Homer Simpson.

La peña el atún es un local de ajetreo, donde se junta gente local con los grupos de amigos que vuelven de la playa. Ni el nombre ni el salón, decorado con escenas de la pesca del atún, no deja lugar a dudas de lo que se viene a comer aquí. En este lugar, lo principal no es el escenario si no lo que se entrega en cada plato y, aquí, la entrega es excepcional en cada bocado gracias a un producto exquisito: el atún de almadraba.

Probamos el atún en todas las formas que pudimos con el único límite que nos puso la medida de nuestros estómagos ya que los precios eran moderados. Honestamente creo que cada plato fue un deleite aunque las estrellas fueron los platos de atún rojo a la plancha (14,50 eur) y el morrillo al horno (12 eur).

Al llegar el atún a la plancha nos pareció que lo habían cocinado de más y se había quedado algo seco, sin embargo, al probarlo una sensación de untuosidad invadía la boca, el atún se deshacía en la boca gracias a su maravillosa grasa. Tras el primer bocado nos miramos unos a otros sin creernos el filón que acabábamos de encontrar. Lo siguiente fue pedir otra nueva ración.



El guiso de morrillo de atún también fue espectacular:


No sé si fue el atún, el calor o el vino pero la fiebre del atún se apoderó de mí y no podía dejar de pedir más de los maravillosos platos que ofrecía la carta. Al fin y al cabo ¿cuando iba a volver a probar algo semejante?

También nos animamos con el atún en aceite y piquillos, la reducción de vinagre de modena es totalmente prescindible y a buen seguro supondría un "arghh" del comidista, sin embargo, en este caso y con el chute de omega 3 que inundaba mi cuerpo hasta resultaba entrañable.

La cosa continuo con más platos. Este auténtico festival del atún nos costó algo más de 30 euros por persona, cuando llegó la cuenta se nos caían los lagrimones. La relación calidad precio en la Peña El Atún es imbatible, si lo que buscas es producto y disfrute del atún puro, sin artificios ni acrobacias, este es tu lugar.



Atún encebollado, de nuevo, exquisito:



Una tapa de atún en aceite:



Otra tapita de atún ahumado, un sabor mucho más potente donde el ahumado toma protagonismo, sin embargo, delicioso con una cañita:




domingo, 7 de agosto de 2016

SUMMER CALLING: Gewurztraminer from Viñas del Vero

Once we are immersed in this awful English summer, I have decided to travel to Spain for some weeks. I will relax and enjoy the Balearic Islands and some of the beautiful wines this country has to offer. This week, I will introduce you to an excellent wine from a not very well known Spanish region: Somontano.

The wine in question is bright as a sunshine morning on the Ses Illetes beach with a beautiful lemon yellow hue and a silver rim. It's as expressive as the people from the Mediterranean with a fruity-forward character and highlights of litchis. We are clearly dealing with a Gewurztraminer. Spicy undertones are also detectable, such as white pepper, as well as hints of lemongrass that provide a beautiful touch to the blend.

On the palate, we find a medium-bodied wine with memorable freshness. It´s an absolutely hedonistic wine perfect for a chatty afternoon in Cala Llenya. I can confirm the fruity and herbal notes as much well as I can confirm I will be finishing one or two bottles of this extraordinary Gewurztraminer during the sunset in Benirras.


These features give the wine a distinct character and make the Gewurztraminer from Viñas del Vero the perfect companion for a Spanish summer trip. Taste it, let it linger in your mouth and enjoy it together with the Spanish sun. Please, do not take it to a rainy afternoon summer picnic in Hyde Park. This wine deserves much more, this wine deserves summer.




martes, 2 de agosto de 2016

Restaurante San Ramón, vuelta a un clásico

El edificio San Ramón forma parte de la vida de Barbastro y los barbastrenses tienen ligado a este local muchos recuerdos ya que se trata de un lugar que nos ha acompañado a lo largo de toda la vida y supone un punto de anclaje con nuestro pasado y nuestra ciudad. Por mi parte, son recuerdos que se amontonan como fotografías desordenadas: jugando al billar en el bar, pasando frente a su clásica barra o recogiendo "kikos" y dulces de la maravillosas máquinas mecánicas que, de conservarse hoy en día, podrían ser vendidas como objeto "vintage" a cualquier local malasañero.

Tras su remodelación, culminada en 2009, el edificio ganó lustre y su oferta gastronómica se sofisticó a través de un restaurante que cuenta con una de las más elegantes y agradables salas que conozco y en la que la renovación mantuvo, acertadamente, materiales y guiños al antiguo hostal de estilo modernista que permaneció abierto hasta el año 2000.


En esta ocasión nos acercamos a probar un menú degustación hecho a medida y que demostrara todo el potencial que ofrece la cocina del Restaurante San Ramón. Hacía años que no visitaba este lugar y debo decir que me sorprendí por el nivel desplegado. Existen menús más cortos y asequibles que se encuentran a diario pero, ese día, tocaba homenaje.

El menú degustación ensalzó el producto a través de preparaciones, que no restaban protagonismo a los sabores, y muy buenos puntos de cocción. Presentaciones, sencillas, que no simples, en las que se alternaban los tonos neutros (mousse, pescado y postre) que parecían mimetizarse con la impoluta blancura de la mesa y los tonos coloridos (lasaña, bogavante y carne) que resaltaban con su viveza.

El comedor, como decía anteriormente, uno de mis favoritos, está a la altura de cualquier restaurante con estrella michelín. El servicio le hace justicia por atención y eficiencia.

Comenzamos con una mousse de foie a modo de amuse bouche, nada mejor que el foie para sacudir a nuestras neuronas ocupadas en los problemas cotidianos y avisarles de que hoy se trata de disfrutar con los sabores.


Como entrante una lasaña de changurro o centollo donde predominaba el sabor del marisco y la guarnición aportaba un buen contraste en textura (crujiente) y sabor (acidez y dulce).


Seguimos con un gran plato de bogavante lleno de potencia, la salsa del bogavante concentraba todo el sabor ¡¡Gran producto!!



Tiempo para el pescado con un plato de rodaballo y boletus.  Buen producto y buena preparación. Hacía tiempo que no probaba rodaballo, me gustó particularmente el punto gelatinoso y jugoso que aportaba la piel.


Me sorprendí al ver aparecer este plato de angus y mucho más al probarlo. Una carne de gran calidad, jugosa y con una sabor increíble. Como se puede ver en la foto el punto de cocción era excelente. De nuevo un gran producto muy bien tratado en cocina.


Como postre un semifrio de queso de Radiquero y helado de vainilla. Buen final con un guiño a la tierra.


Un gran menú que nos dejo con ganas de volver a por más, naturalmente, habrá que probar sus menús más cotidianos para contar con una visión completa de lo que se ofrece día a día. Sin embargo, esta claro que el potencial existe y se podría convertir en unos de nuestros lugares recurrentes en el Somontano.

martes, 24 de mayo de 2016

Corazón de Tierra: un paseo por el Valle

Recorriendo las sinuosas y polvorientas carreteras del interior del Valle de Guadalupe aparecen grandes sorpresas, por momentos, dudas si el sol o el vino están afectando a tu juicio. Nos sorprendemos admirando caravanas al estilo Breaking Bad en las que quizás, un profesor de enología prepara el próximo mejor vino el mundo, encontramos bodegas coronadas por cascos de botes y detrás de una loma descubrimos bodegas, fondas o restaurantes con mucho que ofrecer.



Uno de estos restaurantes, escondido, como si no quisiera ser encontrado, es el Restaurante Corazón de Tierra, emplazado en un local agradable con amplias cristaleras que permiten disfrutar de del jardín y de espectaculares atardeceres, cocina a la vista y predominio de la madera en su comedor.

Resulta curioso que aquellos restaurantes que más me han gustado, esos que me han hecho moverme inquieto en la silla a la espera del siguiente bocado y de los que me he ido dándole vueltas a sus platos, no aparecen en lo más alto de las famosas listas. Uno de estos restaurantes es Corazón de Tierra. Un lugar lleno de autenticidad y sabor.

El menú degustación que probamos en el Restaurante Corazón de Tierra fue excepcional, no hubo un solo plato que no estuviera a la altura, descubrió nuevos sabores, aportó identidad y reveló un estilo propio. 

Los platos se elaboran con productos de la tierra, el menú denota un gusto por los toques ahumados (ostión, betabel, carne) que reaparecen a lo largo de los diferentes tiempos calibrados a la perfección, característico también los vegetales encurtidos como guarnición que contrastan tanto en sabores como en texturas.

El precio del menú es de 885 MXN y el maridaje supone un costo añadido de 555 MXN.

Como mis favoritos destacaría el ostión con tocino y espinaca, el betabel confitado y la costilla de res que alcanzó la perfección junto al vino Literal de Vinsur, me entraron ganas de aplaudir.

Comenzamos con un amuse bouche de atún ahumado y algas. Me encanta ese primer bocado para entretener el paladar mientras empieza todo.


Ostión con tocino, acelga y queso

Un auténtico platazo, sabores potentes: toque salino del ostión en contraste con el ahumado del tocino.


Ensalada del huerto con gelatina de dashi y clorofila

Un plato muy refrescante con toques orientales. Una propuesta diferente y fresca, mucho más sabor de lo esperado. Buena forma de disfrutar las verduras del huerto de Corazón de Tierra.


Betabel confitado y queso del rancho cortez. 

Bajo la apariencia sencilla de este plato hay increíbles sabores aportados por un sabroso betabel con matices ahumados (se deja reposar en la brase durante unos minutos), la suave crema de ajo.Toques ahumados porque lo dejan en la brasa unos minutos. Crema de ajo usave y el queso curado. Una auténtica delicia.




Tamal de perdiz

Un tamal increíblemente sabroso y jugoso. Me cansan las reinterpretaciones sin sustancia de platos clásicos, son malos homenajes esos. Ésta sería una reinterpretación para aplaudir y demuestra que un tamal puede estar en un gran restaurante sin ningún complejo.


Pulpo, pure coliflor, encurtido de coliflor. 

Más brasas y humo, no me puedo cansar de estos sabores. Tampoco de la atención a las guarniciones con el suavísimo puré de coliflor y el contraste del encurtido. Otro gran plato.



Costilla de res, zanahoria, rabano frances encurtido 

Un plato espectacular que suponía el cierre de la parte salada con el mejor solo de guitarra del menú. Puro rock&roll. Increíblemente tierno y sabroso. De nuevo un encurtido para contrastar en sabor y textura. El maridaje perfecto con Literal de Vinsur.

Momento gastronómico espectacular, de esos en los que cierras los ojos y no quieres que nadie te hable. Solo quieres disfrutar del sabor.



Prepostre

Refrescando y preparando el paladar para el último tiempo del menú.


Helado de leche de cabra quemada. Infusión de jengibre. 

Un final ligero, fino y agradable. A estas alturas del menú el apetito es el justo es mejor no atosigar demasiado al comensal.


Mientras iba hacia el coche pensaba en lo que acababa de ocurrir, con la completa convicción que había probado uno de los mejores menús degustación de los últimos años.

Un menú degustación impecable, con un hilo conductor que nos dirige a través de cada tiempo: la fineza rústica en armonía con el entorno y sin teatralidades rimbombantes. Al fin y al cabo los platos deben hablar en el paladar y en el Restaurante Corazón de Tierra los platos no hablan si no gritan: "Sabor y estilo".


jueves, 12 de mayo de 2016

El arte del maridaje

El maridaje es la unión armónica entre bebida y comida, o mejor dicho el arte de unir armonicamente estos dos elementos como el compositor que crea una sinfonía. 

Mucho hablamos de vinos y maridajes en esta epoca de foodies y gastromodas. Sin embargo, en los menus degustación con muchos platos de largos nombres, en ocasiones, faltan buenos momentos gastronómicos, esos que te hacen cerrar los ojos y olvidarte de todo. Y es que cuando tienes la suerte de probar un buen maridaje te sientes como Ratatouille.

Hace poco tuve la suerte de asistir a una cena maridaje organizada por mis amigos de Gemaric y disfrutar de una cena con momentos gastronómicos únicos gracias precisamente a un cuidado maridaje.

Estos fueron los vinazos que probamos:

Me quedo con el Champagne Louis Roederer y el vino argentino Nicolas Catena Zapata hecho de Cabernet Sauvignon y Malbec, solo en las mejoras temporadas.



Cuando cierro los ojos veo burbujas


En cuanto a la comida, estos fueron algunos de los platillos que disfrutamos:


Una noche más aprendiendo y disfrutando con el vino. Como dice un amigo, "algo bueno debimos hacer en otra vida".